La alfombra que no llegó a ser azul

En una noche que se recordará por el fracaso de Avatar, el premio de Kathryn Bigelow a la mejor dirección, y una incomprensible e indignante derrota de Up en la categoría de mejor película, el glamour brilló algo más que en las pasadas ediciones.







Es cierto. Si sólo hablamos de moda, las dos o tres últimas ediciones de los Oscar perdieron bastante magia y glamour. Atrás quedaron los tiempos de las grandes estrellas para dejar paso a las nuevas generaciones de celebrities teen.
En esta gala, con la que van 82, hemos podido ver algunos diseños espectaculares que nos han hecho recordar por qué cada año esperamos esta alfombra roja con tantísimas ganas.
Una de las principales responsables ha sido Sarah Jessica Parker. Con un diseño de Chanel nada convencional, inspirado en los años 50, apareció anoche en el Kodak Theatre. Y nos dejó boquiabiertos.
El diseño, color crema, centraba la atención en el escote con un rosetón plateado y un tirante que rodeaba el cuello para esconderse por la espalda. Además, el vestido se recogía en la parte de atrás de la falda, lo que le daba el toque vintage.






Cameron Diaz escogió un precioso vestido dorado con aplicaciones de Oscar de la Renta. Estaba espectacular.
Mucho más arriesgada fue la apuesta de Carey Mulligan: un precioso vestido negro de Prada, con aplicaciones de pedrería, corto por delante y con cola. Un corte muy difícil pero de absoluta actualidad, que al que ella resta seriedad con su corte de pelo garçon y unas preciosas sandalias de tiras.

Pero ir de negro no siempre significa acertar. Kirsten Stewart lo escoge muy a menudo, y no da una. Será porque no es muy femenina, será por su falta de práctica en las alfombras rojas, su look no convence.
Mucho más bonita, y también en negro, es la opción de Mariska Hargitay.

Y en una versión hippy, Nicole Richie de Reem Acra, que no se si pasaba por allí o estaba invitada de verdad. El caso es que no me gustó nada de nada.

No tan sobrias, pero igual de elegantes, las invitadas que escogieron el color gris. Este tono está pasando, sin duda, por su mejor momento, y es ideal para cualquier ocasión. Elisabeth Banks se quedó con este modelo de volantes de Versace. Precioso.
También en la misma gama, el vestido de la veteranísima Helen Mirren; que, a pesar de su edad, no se resiste a los tejidos brillantes y a las transparencias, pero jamás da la nota. ¿Alguien se preguntaba dónde estaba la elegancia?
El problema de estas cosas es que, muchas veces, se escoge un vestido maravilloso, unos zapatos preciosos, un maquillaje impecable, y se acaba estando fuera de lugar. Esto le pasó anoche a Rachel McAdams. Su vestido, a pesar de ser realmente bonito, no acababa de encajar.
Y hablando de encajar, la que no me explico cómo es capaz de entrar en su propio vestuario es Mariah Carey. No me explico cómo esta chica se empeña en ir de “pivón explosivo”, cuando lo que está claro es que su talento es su voz y no necesita explotar nada más. ¿Alguien entiende ese escote? 
Su único acierto fue el color: el azul marino nunca falla. Un azul que también escogió Magie Gylenhaal en un diseño absolutamente suyo, aunque diseñado por Dries Van Noten. Esta chica tiene un estilo muy particular, que aunque no me acaba de convencer, me llama la atención y me fascina. Es difícil ver a una celebrity con una imagen tan propia, tan auténtica y tan natural. Sin artificios ni estilistas que la pongan donde quiere estar.
Todo lo contrario le ocurre a Diane Krueger. Es guapa y siempre va ideal, pero es tan rematadamente sosa y cursi, que no le encuentro la clase por ningún lado. Es cierto que siempre está entre las primeras de las listas de las más elegantes, pero es un concepto de elegancia que no entiendo. Creo que prácticamente cualquiera puede resultar ideal con un vestido de alta costura y unos cuantos consejos para saber estar. Aunque me temo que poca gente estará de acuerdo conmigo.
Lo que no podemos negar es que Diane siempre se ciñe a las últimas tendencias y va por delante de las pasarelas. En este caso eligió un vestido en tonos nude de Chanel con detalles en negro. Pues bien, este tono ha sido uno de los más escogidos esta noche, dejando de lado los colores más intensos.
Aquí vemos a Miley Cirus que, sarao que se organiza, sarao al que se apunta. Yo lo que me pregunto es qué hacía allí, y por qué estaba invitada –¿van tres años consecutivos, ya?-, mientras faltaban estrellas como Julia Roberts o Gwyneth Paltrow, por ejemplo. ¿Alguien lo sabe? Eso sí, su vestido de Jenny Packham era muy bonito.
También en tonos neutros, una Demi Moore que cada vez me recuerda más al curioso caso de Benjamin Button. Lo que resulta inquietante. En cualquier caso, impecable.
En la misma gama, aunque con acabado metalizado, una elegante Kate Winslet.
Hasta la oscarizada Sandra Bullock eligió un vestido en estos tonos de Marchesa.
La novata de Up in the air, Anna Kendrick, se arriesgó con un gown del mismo color que su piel de Ellie Saab. Aunque es precioso, ese tono no le favorece nada. Hubiera sido más acertado algo un poco más encendido.
Amanda Seyfried estaba algo más favorecida, aunque tampoco es su color.
De entre los básicos hubo algunas que se decantaron por el blanco, como Penélope Cruz el año pasado. Entre ellas, Jennifer López con un Armani Privé con volumen a un lado que le sentaba bien… según desde dónde se mire.
Algunas invitadas decidieron añadir algo de color, aunque en dosis reducidas. Charlize Theron fue una de las más deslumbrantes de la noche con este diseño de Dior Haute Couture. Esta guapísima, pero no me convencen nada los rosetones…

Sólo un par de valientes se atrevieron con los colores intensos. De entre ellas, destacamos tres. En primer lugar, Zoe Saldana, protagonista de Avatar, con un dramático vestido de Givenchy en distintos tonos de lila. Personalmente, creo que con esa preciosa falda le sobraba el corpiño de paillettes, pero se que hay quien no opina lo mismo. En cualquier caso, estaba ideal.
Mucho más sobria, Penélope Cruz escogió el burdeos en un vestido de Donna Karan. Impecablemente peinada y maquillada, estaba realmente guapa. Lo que vengo observando es que Pe siempre va a los Goya con la melena suelta o medio recogida, y a los Oscar con un moño. Es cierto que en estas dos últimas ocasiones estaba muy guapa, pero me pregunto por qué será…
La más llamativa de la noche fue, sin duda, Vera Farmiga en un marchesa color fucsia. Un difícil vestido que hay que saber llevar, al que añadió unos labios del mismo color. Desastre total. ¿Desde cuándo no se lleva eso? ¿los 80? ¿será la falta de experiencia? ¿y esos pelos a qué vienen?

Ahora toca despertar y acabar la fantasía. Todas soñamos con tener la ocasión de ponernos un vestido como la mayoría de los que salen arriba, y probablemente nunca surja. Y hasta que llegue el día en que podamos emular a Sarah Jessica Parker, tendremos que conformarnos con seguir analizando con lupa las alfombras rojas. ¿Seguís con nosotras?

Fotos: http://uk.eonline.com y http://www.tv.com/








1 comentario:

Bea dijo...

Mis prefes: Demi, Cameron y Sarah Jessica (cómo no). Penelópe no me gustó nada!! Ese tono de burdeos no le favorece y es como muy...cómo lo digo...viejuno!!! Nada actual. Era como si hubiese arrancado una cortina del palacio del fantasma de Canterbury y se la hubiese colocado encima. No os parece que le hacía muy voluminosa...ains no sé!