La boda real de Victoria de Suecia

Uno de los eventos que más curiosidad produce siempre es una boda. Ayer se casó la princesa heredera Victoria de Suecia, en un polémico enlace que dividió al pueblo entre los defensores del protocolo y los que apuestan por la libertad para enamorarse. Eso sí, las casas reales mostraron su apoyo asistiendo, casi, al completo.





Dejando los temas políticos para Jaime Peñafiel –que estoy segura que hoy analizará con todo detalle los sucesos de la boda, y nos dejará claro, una vez más, que no puede con Letizia-, nos vamos a centrar en lo que realmente nos interesa.
El vestido de novia de la Princesa Victoria destacó por su sencillez. Nada de bordados ni de adornos, sólo una larguísima cola y un precioso ramo de flores.
Como detalle, un cinturón que se ceñía a la cintura y el cuello barco, que, al ser tan ancha de hombros, no estoy muy segura de que fuera muy buena opción.
Donde realmente deslumbró Victoria fue en la cena de gala anterior a la boda. Asistió con un precioso vestido bordado en tonos nude. Estaba guapísima.
Eso sí, nuestra favorita en esta cena de gala fue la Princesa Letizia, que demostró que su color es, definitivamente, el rojo. Su vestido palabra de honor drapeado con la falda bordada de flores, nos dejó boquiabiertos. Impecable también su peinado.
Al día siguiente, sin embargo, escogió un vestido en color nude que no le sentaba demasiado bien. Aunque era bonito, está claro que este color no favorece. Además, supongo que por temas de protocolo, se recogió el pelo en un estructurado moño que le hizo perder la frescura de la noche anterior. Aún así, fue una de las más elegantes de la boda.
Mantuvo el listón altísimo de la Casa Real Española la Infanta Elena, a la que dedicamos un post completo, que había asistido con un precioso vestido verde, combinado con accesorios en negro, la noche anterior a la cena de gala.
La Infanta Cristina, en su estilo, escogió un precioso vestido verde. Si algo ha caracterizado esta boda es la gran cantidad de invitadas que escogieron colores vivos. Una gran opción en un país tan poco luminoso como Suecia.
La Princesa Magdalena fue una de las que eligieron esta opción. Su vestido azul de volantes fue uno de los más llamativos. Sin embargo, no se si en las mangas o el corsé, le fallaba algo… ¿qué sería?
El morado intenso fue la resbaladiza elección de la Reina Rania de Jordania. Aunque  debe ser uno de sus colores favoritos –la falda que lució en la boda de los Príncipes de Asturias también era de este tono-, en este caso no le sentaba nada bien.




Tampoco estaba nada favorecida Máxima de Holanda con un traje ceñido hasta la rodilla de color marrón.
Rosario Nadal, fue, como siempre, un ejemplo de elegancia.
Todo lo contrario que Mette Marit de Noruega, que por más que la asesoren nunca tendrá la clase de sus homónimas europeas.
Y a continuación, el resto de las invitadas para que, como siempre, podamos tomar ideas. ¿Qué os parece?

Los Príncipes de Bélgica

Los Príncipes de Dinamarca
Eduardo de Inglaterra y su esposa, Sophie
Alexia de Grecia y su marido, Carlos Morales
Marta Luisa de Noruega y Ari Behn

1 comentario:

Laura dijo...

El vestido que llevó Victoria a la cena de gala es de Elie Saab, una gran elección. Estaba guapísima!