Nicolás y Tatiana: boda en Grecia

En Telepatía nos encanta hablar de bodas, y más si son reales. El hecho de que la monarquía griega no reine no deja de ser motivo para que decaiga el interés. Ni el nuestro, ni el de las casas reales que asistieron casi al completo. A continuación, la boda de Nicolás de Grecia y Tatiana Blatnik.
Los novios querían una boda sencilla y discreta; y, para ser un enlace real al que asisten las casas reales europeas, se puede decir que lo fue.Tuvo lugar en la isla griega de Spetses en un entorno mucho menos formal y protocolario que el de la reciente boda de Victoria de Suecia en Estocolmo.






El traje de la novia era de muselina blanca cubierto de encaje, con escote corazón palabra de honor. Lo cierto es que no se puede decir que fuera feo, pero lo encuentro vulgar. Supongo que la combinación de tantos detalles tan vistos lo hace parecer bastante poco especial.
Eso sí, su velo, también de encaje, iba sujeto por una preciosa tiara de Diane Von Furstenberg. Una anécdota: Tatiana trabaja como relaciones públicas de la casa en su sede de Londres.
En cuanto a las invitadas, hay que destacar, una vez más, el estilo de la Princesa de Asturias, que estaba guapísima con un vestido azul pizarra, de escote asimétrico.
En el cuerpo del vestido, plisado en pliegues trasversales, un bordado-joya lo hacía precioso. Como complementos escogió unos preciosos pendientes y una pulsera, todo de brillantes.
También recurrió a los bordados metalizados en su vestido la princesa heredera de Suecia. Victoria fue una de las más guapas y elegantes con un sencillo vestido rojo de corte imperio, que perfectamente podría ser de Marchesa.
Muy discreta y con mucha clase, la princesa Marie de Dinamarca. Me gusta especialmente su naturalidad. Tanto su maquillaje como su peinado son sencillos, lejos de sofisticaciones estrambóticas y artificios imposibles. Un ejemplo a seguir a la hora de tomar decisiones de cara a una boda.
Máxima de Holanda asistió mucho más alegre de lo habitual. Y no me refiero a su humor, que siempre la vemos sonriendo, sino a los colores de su vestido. Toda una sorpresa, ya que nos tiene acostumbrados a los tonos beige, marrones y Burdeos. Es cierto que el estampado especialmente bonito, pero fue un gran paso y estaba realmente guapa.
También se lanzó con los colores pastel la Infanta Elena. Con su vestido de patchwork elaborado con telas de cuadros vichy, en Telepatía somos unánimes: desastre absoluto. Una pena, porque hubiera sido una gran idea para un vestido de playa. En cualquier caso, nos gusta que siga arriesgando.
Por su parte, la Infanta Cristina, ni arriesga, ni acierta. Su vestido negro estampado con unas enormes flores grises, sencillamente, nos da miedo.
Eso sí, a mí la que me da miedo, pero de verdad y desde siempre, es Marie Chantal Miller. Allá va ella con esos dientes, y con ese chal de encaje, y con esas flores cual pompones... Definitivamente, no puedo con ella. Pero lo reconozco, es algo 100% personal.
Volviendo al tema de la boda, que es lo que nos interesa, he llegado a la conclusión de que es mejor tener cuidado con los colores claros y llamativos en los vestidos largos. Magdalena de suecia no lo tuvo… qué más podemos decir.
Eso sí, las que metieron profundamente la pata para crear el más cursi de los cuadros fueron las damas de honor. Y yo pensando que ésta era una tradición de las bodas americanas de medio pelo…

4 comentarios:

Sofia dijo...

Estoy muy de acuerdo con todo lo que dices excepto con Marie Chantal que me parece una mujer muy elegante y que el chal que llevaba era maravilloso

Anónimo dijo...

aggggggggggghhhhhhhh las infantas!!!!

Anónimo dijo...

Pues anda, que las damas de honor!

Anónimo dijo...

De acuerdo en todo aunque te has pasado con Marie Chantal. ¿Qué les pasa a sus dientes?
Y no sé si alguien sabrá responderme a una duda existencial que me come: ¿por qué a todas las novias, salvo contadas excepciones, ya sean de la realeza, el famoseo o el pueblo llano, ricas o a la cuarta pregunta y de un lado u otro del Atlántico, les ha dado por casarse con el uniforme palabra de honor?, ¿no hay otras posibilidades?, ¿nadie quiere estar un poquito diferente ese día?
A lo mejor es porque los diseñadores se ahorran tela y trabajo. O porque no saben montar mangas ... Ya me diréis.