El vestido de novia de Laura Vecino

Ha salido el Hola! y no he podido resistirme ha comprarlo. Al fin hemos podido ver el traje de Laura Vecino, el de madrina de Nati Abascal y al resto de las invitadas con más detalle. Y lo iremos comentando. Pero empezamos por la novia.








 
Se ha especulado mucho sobre quién podía ser el diseñador del traje de la novia del año. Al final el elegido ha sido Giambattista Valli.
Como dijo Boris Izaguirre, era “un vestido enorme” –pronunciado enoooorme-, de corte princesa, con escote bañera asimétrico que dejaba un hombro al descubierto.
La base del vestido era palabra de honor, drapeado y de corte sirena; sobre él se fueron colocando el resto de los elementos.
La sobrefalda estaba realizada en brocado de seda, que según la revista, se inspiró en un traje de María Antonieta.
El pelo, recogido en un moño informal, sobre el que se sujetaba el velo, estaba adornado por una corona que pertenece a la Duquesa de Medinaceli de perlas y diamantes.
La verdad es que una boda de estas características requiere un vestido serio, armado y muy formal. Sin embargo, la sobrefalda parecía una colcha –que además tenía pinta de pesar muchísimo- y el drapeado del corpiño era excesivo.
Supongo que mi imagen de las novias es más etérea, más liviana; y en este caso, el vestido de Laura Vecino era todo lo contrario. Elegante y con clase, pero parecía más una dama de la corte de Felipe II que una novia del siglo XXI.


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Fotos: Hola!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí no me gusta nada.
No me parece que quede bien esa falda con el cuerpo, que me parece hasta un poco "escotado" para el tipo de vestido.
La falda parece un edredón.
La idea de simplificarlo para el baile no me parece mal, pero al hacerlo el vestido pasaba a ser un vestido de fiesta blanco, no un vestido de novia.

Pero como ella es tan mona, pues le quedaba bien.

Anónimo dijo...

La verdad es que esperaba más. Eso de los vestidos puzzle no me acaba de convencer y menos para una novia tan "importante". La falda, tienes razón, es como una colcha preciosa pero hasta parecía que tenía las costuras mal planchadas. Y el escote, un sucedáneo del palabra de honor que ya está tan requetexplotado.
Un poco decepcionada.

Sara dijo...

A mí tampoco acabó de convencerme. Lo único, que lo vi original. No el típico palabra de honor de encaje de siempre... pero no se... me esperaba algo mejor. ¡Qué pena! ¡Con las pocas bodas que hay!