Nati Abascal, madrina

El segundo foco de atención en una boda es, siempre, la madrina. En este caso, ella era Nati Abascal, ejemplo de clase y elegancia, y musa y amiga íntima de Valentino. Todos estos factores jugaron su papel y el resultado fue deslumbrante.





Largo hasta los pies, de manga larga y con un cinturón atado con un lazo. Así era el vestido verde agua que Nati Abascal lució en la boda de su hijo mayor. Lo había diseñado su gran amigo.
Adornado con una larguísima mantilla en color crudo sujeta por un tocado en tonos fucsias, el resultado no podía ser más espectacular.
Desde luego, Nati se ha convertido en un ejemplo de elegancia, clase y saber estar; y ha demostrado que para estar guapa no es necesario ir de lo que no se es, que lo más importante es conocerse a uno mismo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta, estaba perfecta. Y ese peinetón no lo aguanta cualquiera ni lleva ese traje con la misma elegancia. Precioso el color, la caída de la tela, la combinación con los guantes, el contraste del tocado, ... ¡Un 10!

Anónimo dijo...

La madrina al ser una señora casada su mantilla, es negra, las mantilla blanca es para la novia y las chicas solteras. Es el último día de su vida que la llevan.
Me gusta la veo superelegante, pero fue un fallo del protocolo, que en ella me extrañó mucho.

Anónimo dijo...

quien imbento tanto protocolo de lo que se trata es de estar guapa y elegante y esta señora rompio el molde , porque estaba esplendida

Anónimo dijo...

Pues yo voy a ser madrina y pienso ponerme la mantilla blanca. Los muy puristas lo criticarán, pero la mantilla negra me parece que hace más mayor.