Harry Potter y las reliquias de la muerte

El final de la saga se acerca. Ayer se presentó Harry Potter y las reliquias de la muerte, el penúltimo capítulo -o la primera parte del último- de la historia del mago más famoso del momento. Al estreno en Kinépolis, en Madrid, asistieron caras conocidas, muchos fans, frikis, y Telepatía.





Mucho frío. Controles de metales en las puertas de todas las salas. Consignas para dejar el móvil. Gente por todas partes. Bufandas de Gryffindor. Y sobre todo mucha, pero que mucha expectación antes de la proyección del que probablemente sea uno de los exitazos cinematográficos de este año. Y del próximo.
Por alguna razón, los guionistas decidieron dividir el último libro en dos películas. Ésta dura alrededor de las dos horas. Y es demasiado. Aunque la película me gustó, porque soy fan de Harry Potter y había olvidado la novela hasta el punto de no saber lo que iba a pasar, pero no lo suficiente como para darme cuenta de que, si una anciana habla parsel, no es una buena señal, reconozco que es demasiado larga, lenta y pesada. "Como una película de aventuras dirigida por Ingmar Bergman". Esta frase no es mía, pero lo define a la perfección.
Planos eternos. Harry pensando. Hermione leyendo. Hay momentos en los que sientes que la trama no avanza, empiezas a contar los horcruxes que quedan por destruir y te desesperas, y realmente entiendes la frustración que siente Harry Potter cuando está escondido en el bosque sin hacer nada.
Y no puedo decir que la película no me gustara, porque no es cierto. Pero probablemente sea porque me encanta la saga, nada más. No soy capaz de comprender cómo se puede mutilar un producto sólo por recaudar dinero. Dividir una historia en dos simplemente para que el público pague dos entradas. Porque ni la historia lo justifica, ni el guión está bien construido. Si no has seguido la serie, no hay quien la entienda, porque es una película sin principio que se acaba de repente. O peor, dos horas en las que apenas pasa nada.
Es la primera vez que salgo del cine de ver Harry Potter sin un subidón de adrenalina y unas ganas tremendas de que llegue la próxima película. Ahora quiero verla. Por terminar lo que empecé hace tantos años, por curiosidad, y porque lo contrario sería impensable. Pero, la verdad, me da muchísima pereza mental.

1 comentario:

La lista de Virg dijo...

Estoy de acuerdo, pero yo, como me conoces, soy más radical. Está muy bien ambientada, como siempre, pero se hace pesada y prescindible. El libro está infinitamente mejor. Creo que el problema está en el montaje: planos pesados y repetitivos, malas transiciones...
Por cierto que me encantó el corto de animación, creo que era importante contar bien lo de los tres hermanos y las reliquias de la muerte y es una de las cosas mejor conseguidas.
Ah! y a Sara y a mi también nos pasó eso de ponernos a contar Horcruxes... jajaja