Un Nobel por Navidad

Hacía muchos años que no se escuchaba el español en Estocolmo, pero por fin, Mario Vargas Llosa pronunció su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura. El 10 de diciembre lo recibió de manos del Rey Carlos Gustavo de Suecia.







Es una buena ocasión para leer o regalar, mejor… para leer y además regalar, la última novela del reciente Premio Nobel, “El sueño del Celta”. Tan reciente, que el libro ya estaba en máquinas cuando saltó la noticia de la concesión del premio. Por eso, en los primeros 80.000 ejemplares no aparece ninguna referencia al galardón, y sí en el resto de la primera edición del medio millón de copias.
Una obra que ya se vende pirateada en algunos países sudamericanos, porque allí los top manta no son sólo discos.
El sueño de Celta narra la vida de Roger Casement, un personaje real que vivió entre el heroísmo y la traición, entre la leyenda y el desprecio a principios del siglo XX. Sus informes sobre la situación en el Congo Belga, primero, y el Amazonas Peruano después, fueron decisivos para acabar con un estado de esclavitud que miles de indígenas sufrieron bajo el yugo de las, por entonces, primeras potencias mundiales.
Vargas Llosa no sólo dibuja una biografía, compone un canto a la libertad y consigue entrar en lo más profundo de una persona que se ve atrapada en una celda esperando a que se cumpla su sentencia de muerte.
Una narración sin fuegos artificiales que consigue atrapar al lector desde el primer momento. Una prosa sencilla que como siempre ocurre en las novelas de Llosa, no se puede dejar de leer hasta el final.
Una oportunidad de leer a un Premio Nobel que aún está con la tinta fresca.

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