La polémica despedida de Carine

Carine Roitfeld se despide de Vogue París dando un último golpe de efecto: el suplemento Vogue Cadeaux publica un editorial en el que tres niñas de 7 años posan vestidas como modelos adultas luciendo prendas, joyas o complementos de Versace, Yves Saint Laurent, Bulgari, Balmain o Louboutin.


La editora saliente, que será reemplazada por Emanuelle Alt, es la responsable, junto con el díscolo Tom Ford, de esta campaña que ha indignado a la opinión pública francesa y, por extensión, al resto.
La página web de la revista, sin embargo, no dice nada. Su versión española, tampoco. Y es que, al parecer, el mundo de la moda se resiste a opinar sobre el tema. No sabemos si no tienen opinión, si consideran que el asunto no tiene importancia, o si temen meterse con la que se considera la Biblia de la moda.
El único que, según dicen, se ha atrevido a llamar directamente a la cúpula directiva del grupo editorial Condé Nast ha sido Bernard Arnault, presidente del gigante del lujo LVMH, que al parecer amenazó con suprimir su presencia en los medios de comunicación de la compañía. Pero, que sepamos, son sólo rumores.
Si esto es así, Vogue dejará de contar con la colaboración y el apoyo publicitario de firmas como Louis Vuitton, Loewe, Céline, Kenzo, Givenchy, Marc Jacobs, Fendi, Emilio Pucci o Donna Karan, entre muchas otras.
Números fuera, lo que debería replantearse realmente el mundo de la moda es si es necesario epatar a base de provocaciones fáciles. No es la primera vez que Carine Roitfeld presenta un editorial polémico; por no hablar de Tom Ford, que utiliza los desnudos gratuitos –y muchas veces soeces- femeninos como permanente reclamo publicitario. Sólo hay que escribir “Tom Ford Ad” en Google para que salgan ejemplos mucho peores que este:
Si la moda se trata de crear algo bonito, ¿por qué hay que defender la extrema delgadez? ¿por qué es cool vestirse de una forma que no corresponde con tu edad? ¿esto es ser creativo? Porque esperpentos como los de las fotos se pueden ver en los típicos concursos de belleza infantiles de Estados Unidos, lo que quiere decir que la idea en sí no es el no va más ni algo nunca visto.
Parece que hemos llegado a un punto en que se necesita dar que hablar a toda costa; y para dar que hablar, nada como ser grosero. Se busca la notoriedad por la vía rápida. Y se olvida la verdadera esencia de lo que debería ser la moda: un medio para buscar la verdadera belleza.