Los 10 imprescindibles del estilo

Ir siempre impecable, llevar la manicura al día y vivir subida a unos stilettos está muy bien, pero no sirve de nada si pasamos por alto las normas más básicas de civismo y educación. Y no hay excusa. La clase está en los pequeños detalles.




1.    Dominar el arte de la conversación
A todos nos parece que nuestro trabajo es el más interesante y nuestros hijos, los que más gracia tienen. Y todos encontramos que la vida del resto es un bodrio.
En lugar de soltar nuestras novedades a todo el que nos encontramos, ¿por qué no nos molestamos en preguntar a los demás por las suyas?
Es muy agradable que alguien a quien no ves desde hace mucho recuerde tu nombre y se interese por el problema aquel que le contaste una vez en el ascensor, ¿verdad? Una idea: hazlo tu también.
2.    No hacer esperar
El tiempo es, probablemente, el lujo más valioso de todos. No juegues con el de los demás, porque no van a poder recuperarlo.
3.    Ceder tu sitio
Creo que pocas cosas hay que me pongan más mala que ver a una persona mayor de pie en el metro, y a los que están sentados haciéndose los despistados. Si te cansan los tacones, ponte bailarinas. O ve en taxi. Pero no hagas viajar de pie a otro que necesita sentarse más que tu.
4.    Dejar pasar
Algunos esperan el ascensor o el metro tan cerca de la puerta que los que van dentro no pueden ni salir. ¿Para qué? Nadie lo sabe. Total, no por entrar antes vamos a llegar más pronto a nuestro destino. Entonces, ¿por qué nadie cede el paso?
5.    Usar “por favor” y “gracias
Esa costumbre que tanta gracia nos hace de los ingleses es un gran recurso para que todo resulte más amable.
6.    no tener miedo de pedir perdón
Ante la duda, sí, pide perdón. Da igual si has sido tu o no. No cuesta nada.
7.    Toser o estornudar con pudor
Esto pasa por no hacer más ruido del necesario, no gritar achús, o taparse discretamente con la mano. Sí, se que suena obvio. Pero los que no hacen ninguna de estas cosas se están convirtiendo en una especie en peligro de extinción.
8.    Conducir con respeto
Aquí, lo reconozco, mi punto más débil. Y se que no hay excusa. Pero a veces compensa respetar al resto para evitar daños mayores o nuestra propia tensión. Por la salud, más que nada.
Es cierto que el coche nos da inmunidad: podemos gritar, pitar, insultar y lo que nos salga de lo más profundo… pero eso no quiere decir que esté bien. Ni que haciéndolo nuestra clase salga indemne.
9.    Responder a las muestras de cariño o interés
Ya sea un sms felicitándote por tu cumpleaños o una llamada mostrando interés, esos detalles demuestran mucho de quien los lleva a cabo, y nada de quien no los tiene en cuenta. Y a veces basta con un simple “gracias”.
10. Comportarse con los demás como nos gusta que lo hagan con nosotros
Ante la duda, respetar y tener en cuenta siempre esta máxima. Con una sencilla reflexión nos resultará todo más fácil. Y haremos la vida mucho más agradable a todos los que tenemos a nuestro alrededor y, por tanto, a nosotros mismos.
Aquí mi sugerencia como propósito de año nuevo. Yo intentaré ponerlas en práctica también. A ver si, entre todos, creamos un mundo un poquito más agradable.
Fotos: Blanco | Mango

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esta mañana en el metro, he bostezado con todas las ganas del mundo (vamos, que casi se me desencaja la mandíbula) y me he acordado de este post... ups!! un punto menos para mi.