Pasión por Renoir

El Museo Nacional del Prado acoge estos días, y hasta el 13 de febrero, una colección de cuadros de Renoir que pertenece al Sterling and Francine Clark Art Institute. Todo un privilegio que no te puedes perder.


Robert Sterling Clark nació en una familia con pasión por el arte. Gracias a que heredó parte de la fortuna de su abuelo –abogado y socio del fabricante de máquinas de coser Singer-, se convirtió en uno de los grandes coleccionistas del siglo XX. Y, junto a su mujer, formó la sociedad que lleva sus nombres y donde aún se pueden ver las obras que recopilaron.
Durante un periodo de reformas, han decidido prestar sus obras a otros museos del mundo. Las de Renoir son las que están ahora en el Prado. De ahí que sea una oportunidad única para verlas, a no ser que tengamos pensado pasar por Williamstown, Massachusetts, su verdadero hogar.

Autoretratos, paisajes, bodegones o sus característicos retratos cotidianos de mujeres son algunas de las obras que podemos ver en la exposición.
Nuestro favorito: Muchacha con abanico (1879), un retrato de la actriz francesa Jeanne Samary.
La principal pega de la exposición es la cantidad de gente que hay en la sala. Al parecer, hay tanta demanda, que han tenido que abrir el museo hasta los días festivos de estas navidades para poder hacerle frente.
Aun así, la sala está llena de personas hablando alto, pegando empujones y poniéndose delante del cuadro que estás mirando. Una vez más –ya nos pasó con Sorolla y con Turner- El Prado nos trae una colección maravillosa para luego estropearla con un tema tan aparentemente sencillo con la organización. Se lo agradecemos, pero nos encantaría que la próxima vez lo hicieran mejor.
Fotos: Museo Nacional del Prado

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