O'Hara, por Javier Núñez

Fue el pasado 17 de febrero cuando Javier Núñez presentó su colección O’Hara. Llovía y hacía frío, pero allí estábamos todos, en La Tabacalera de Madrid, esperando una sorpresa. Y la tuvimos. Glamour, elegancia y un halo de misterio digno de las películas de las años 40.


Juegos de volúmenes y superposiciones de tejidos cambian la estructura de la mujer. Cinturas bajas en vestidos y minifaldas de pelo, que acaparan toda nuestra atención, se complementan con volúmenes en los hombros y tejidos ligeros en corpiños.
La mayor parte de los modelos de la colección reinventan la composición del New Look que Dior creó en los años 50. Faldas evasé que se ciñen a la cintura pero juegan con los volúmenes de la parte superior.
El resultado: un estilo clásico que se reinterpreta para servir a la mujer del siglo XXI.
Nos encanta el vestido blanco de jaretas o la falda con volantes, todo un must de temporada con un aire muy fifties.
Javier Núñez consigue darle a una hechura tan clásica, y a la vez formal, un aire muy casual. ¡Genial!
Y nos hemos enamorado del vestido en corte A con volantes. Es original, glamouroso, y su movimiento por la pasarela monopoliza todas las miradas. Nos quedamos boquiabiertas.
Los trajes y faldas hasta el suelo recuerdan la magia de las películas de antaño. Sorprende ver cómo túnicas, cuellos y volantes realzan la elegancia de las actrices del cine en blanco y negro. Formas que se han ido olvidando en las pasarelas para ofrecernos siempre más de lo mismo.
Aquí hemos encontrado guiños a aquel estilo en cuellos chimenea, capas y fruncidos. Nos encanta la caída de las telas de rayas cosidas en horizontal.
Y de nuevo el corte en A, pero esta vez en un vestido largo, nos parece un absoluto acierto.
Al igual que la falda que se recoge en un fruncido. Es digna de una película.
Sin embargo, hay una pieza que nos ha llamado la atención por encima del resto de la colección. Por su originalidad, por su magia, por su fusión entre el estilo clásico y las últimas tendencias.
Blanco puro, hasta el suelo y terminado en un godé de pelo largo, así es el vestido que cerró la pasarela que terminó de conquistarnos por completo.
Combinado con una capa en el mismo material, el efecto es precioso y absolutamente sorprendente. Un juego de volúmenes que estiliza la silueta femenina y, a pesar de que debe ser dificilísimo caminar con él, resulta elegante a cada paso.
Así cerró el desfile y la ovación fue unánime. Y eso, a pesar de que, en nuestra opinión, el lugar y la iluminación desmerecían el mérito de la colección.
En el front row nos encontramos con Raquel Sánchez Silva que, emocionada, corrió a felicitar al diseñador.
Nosotras estuvimos charlando con él y le dimos la enhorabuena por su colección otoño-invierno 2011/2012. Una colección que, auguramos, será la primera de una larga carrera de éxitos.
Fotos: Marcelo Aquilio / José Cabanach

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué horror! No salvo ni uno. Ni para Humana.