Oscar 2011: la alfombra roja

Otro año más. Otra alfombra roja más. Y, esta vez, mucho más anodina que las anteriores. La gala de ayer de los Oscar nos dejó exactamente lo que nos esperábamos: el triunfo de “El discurso del rey” y el fracaso de las invitadas a la hora de elegir sus estilismos.






También estaba cantado que Natalie Portman se alzaría con el Oscar a la mejor actriz. La estrella cerró su tournée de recogidas de premios con un Rodarte. Este fue, probablemente, su particular homenaje a las hermanas Mulleavy que no sólo se quedaron sin premio cuando todo el mundo lo daba por hecho, sino también sin nominación.
Lo cierto es que Natalie estaba guapísima con su look premamá. Aunque he de reconocer que lo que más me gustaron fueron sus pendientes de borlas de Tiffany & Co. ¡Preciosos!
Seguimos con otra de las nominadas, Michelle Williams, que volvió a optar por un sencillo look muy en su estilo, con un gown color nude con aplicaciones de perlas de Chanel y zapatos de Jimmy Choo. Muchísimo más guapa y apropiada que en anteriores ocasiones.
El nude fue, como siempre –y voy a empezar a plantearme cambiar el “como siempre” por un sarcástico “para variar”-, el color de la noche. En un vestido de línea bailarina de Marchesa, fue la elección de Hailee Steinfeld, nominada por “Valor de ley”.
El resultado: precioso y absolutamente acorde a su edad. Lo complementó con un moño alto y una diadema. Por fin alguien que se viste teniendo en cuenta sus años.
También de Marchesa y también en color nude era el diseño que eligió Halle Berry. Con aplicaciones de strass y una bonita falda de tul abullonado, fue uno de los mejores looks de la noche.
En una línea más minimalista y con un ligero toque champán, Gwyneth Paltrow escogió un vestido precioso de Calvin Klein. Y ella estaba muy guapa fiel a su estilo natural y con melena lisa. La única pega: que esta clase de alfombras rojas nos piden vestidos algo más espectaculares. El momento “me he puesto lo primero que he encontrado” queda muy cool… casi siempre.
Eso sí, para desnudeces, la de Mandy Moore, que parecía que no llevaba nada encima salvo un montón de piedritas de cristal. Su vestido con cola de Monique Lhuillier hacía el efecto “número especial Elle” y, aunque era muy bonito, quedaba demasiado raro. En otro color hubiera resultado espectacular.
Y es que es lo que tiene este color, que desluce diseños preciosos. A Florence Welch le ocurrió lo mismo con este Valentino. ¿Os lo imagináis en negro? ¿Y ahora, con cual os quedáis? Pues eso.
Curiosamente, las tres intérpretes de las aspirantes a mejor canción eligieron el mismo tono para la alfombra roja, y las tres se cambiaron para sus respectivas actuaciones. Paltrow, intérprete de “Country Strong”, cambió ligeramente el tono y la hechura de su vestido en un modelo de Michael Kors. Moore le dio la vuelta a su estilo, pero se mantuvo fiel a Monique Lhuillier para cantar el tema de “Enredados”. Y Florence Welch de Florence + the Machine reinterpretó el tema que canta Dido en “127 Horas” con un vestido de raso horroroso. El color era casi igual al de su pelo. Una cosa espantosa. También coincidieron en que ninguna se llevó el premio -fue para “Toy Story 3”, ¡bien!-.
Otro de los colores más elegidos de la noche fue el blanco. Todos los tonos entre el nude y el blanco nuclear fueron válidos en esta 83 edición de los premios.
Nicole Kidman recurrió a una de las tendencias menos comentadas, por no por ello menos importantes, de la temporada: la inspiración asiática.
Kate Blanchett apostó por un estilo más barroco en su precioso diseño de Givenchy Couture con toques en amarillo. Lo complementó con joyas de Van Cleef & Arpels con diamantes de este tono.
Aunque los tonos más puros fueron los protagonistas de la noche, y la razón es que son un acierto casi seguro, hubo quién se arriesgó con el color con más o menos suerte.
Scarlett Johansson recurrió al morado intenso en un vestido de encaje de Dolce & Gabbana. Lo mejor es que decidió peinarse y maquillarse ella sola. Menudo desastre. No supo ni encender el secador.
El lila fue el color que escogió Mila Kunis, compañera de reparto de Portman, para su Ellie Saab. La verdad es que el diseño no era feo, pero no me acabó de convencer del todo. Entre el tono y la caída del corpiño… una pena, porque la falda era preciosa.
El que nos encantó fue el look de Jennifer Hudson en naranja ácido de Versace, uno de los colores del momento.
Su tocaya Jennifer Lawrence también estaba guapísima con un diseño rojo de Calvin Klein Collection estilo años 90. No me puedo creer que esta década esté lo suficientemente lejos como para revivirla. En cualquier caso, el vestido era monísimo, muy sencillo y favorecedor. Una prueba más de la mano de Jennifer Lawrence de que menos es más.
También optó por el rojo Sandra Bullock, con un diseño de Vera Wang 100% anodino. Como siga así, va a convertirlo en un estilo en sí mismo.
Y es que, aunque el rojo siempre favorece, no implica que sea un acierto en todos los casos. Un ejemplo, el de la novia de Mark Wahlberg. Espantoso.
Por no hablar de la reaparición del año: Penélope Cruz. La actriz española escogió un diseño en color vino con aplicaciones de paillettes de L'Wren Scott. Un horror. Si me dicen que lo ha comprado en los chinos, me lo creo. Además, ni le sentaba bien. Hace un mes que tuvo un bebé, ¿realmente le hacía falta embutirse en un ceñido vestido de tubo? Lo que es cierto es que de cara se la veía radiante.
De entre las que escogieron el negro, nos encantó Reese Witherspoon, con un diseño de Giorgio Armani Prive muy parecido, aunque a la inversa, del que lució Silvia Abascal en los Goya. No podemos negar que fue todo un acierto y que ella estaba guapísima con un tocado estilo años 60.
Todo lo contrario al esperpento de Helena Bonham Carter. Iba de Colleen Atwood –diseñador de vestuario de “Alicia en el País de las Maravillas”­-, y ni me molesto en comentarla más porque me aburre tanta excentricidad gratuita.
Personalmente me encantó el modelo de Sharon Stone de Christian Dior con godé y aplicaciones de plumas. Una pena que lo estropeara con ese peinado espantoso.
Y otro de los grandes aciertos de la noche fue el sequin dress azul petróleo de la nominada Amy Adams. Le sentaba fenomenal y el contraste con su color de pelo hacía precioso.
También de azul, aunque nada favorecida, Marisa Tomei con un diseño vintage de Lily et Cie 1950 Charles James Couture.
El gris fue elegido en sus más variadas versiones. Nos encantó el diseño de Hillary Swank de Gucci Première.
Y Annette Bening estaba guapísima y muy sonriente de Naeem Khan. También iba a recoger un premio, pero se quedó sin él.
Tras la alfombra roja, llegó la gala. Y con ella, muchos premios, gags, alegrías y decepciones que a nosotras no nos corresponde comentar. Para eso os dejo con mis amigos de Fuera de Campo con los que, además, coincido plenamente.
Fotos: El Mundo / InStyle

1 comentario:

La lista de Virg dijo...

Te lo has currado mucho!! a mi me gustan muchas más como tú comentas aquí, pero decidí quedarme con esas 5.