Vestirse de blanco

El año pasado ya llegamos a la conclusión de que nuestro vestido de novia es una de las decisiones más difíciles. Ahora lo he confirmado. Son mil opciones para un único traje y hay que tenerlas todas en cuenta para descartar la mayoría. Todo un reto.




Llevo muchos meses mirando colecciones, repasando las de temporadas pasadas y ojeando todas las revistas que caen en mi mano para asegurarme de que no se me pase ninguna opción. Lo más gracioso es que, cuando creí que lo tenía decidido, el diseño dio la vuelta por completo.



El primer paso para decidir un vestido de novia es decidir qué corte quieres. Y para eso, nada mejor que pensar cual se adapta más a tu estilo, al sitio en el que te vas a casar y sobre todo, cual te sienta mejor.

CORTE SIRENA


Rosa Clará
Cada vez más populares, los cortes sirena han conquistado a las futuras novias porque se han visto mucho entre las celebrities. Un ejemplo reciente fue Elsa Pataky.



Rosa Clará
El principal problema de este tipo de vestido es que resulta muy poco favorecedor, por lo que no vale para cualquier novia. Eso sí, bien llevado, puede resultar espectacular.
Perfecto para bodas en iglesias modernas y celebraciones no muy formales.
Rosa Clará
Nuestro preferido: el modelo de cuello en pico.
Rosa Clará
Los strapless, si embargo, no nos gustan nada. Entre la hechura y el escote, parecen más un vestido de fiesta que un traje de novia.

Rosa Clará
Sin embargo, este año el 90% de las propuestas llevan escote palabra de honor.




CORTE SEMI-IMPERIO




Rosa Clará
La opción más tradicional, y probablemente la más elegida por las novias, es el corte semi-imperio con falda amplia. Un estilo que resulta muy favorecedor.
Su corte debajo del pecho cae por la espalda para marcar las curvas femeninas.
Jesús del Pozo
Probablemente por ser el tipo de vestido más clásico, es el que menos se ve en las pasarelas y del que menos modelos se presentan en las colecciones, pero es una opción ideal para bodas muy clásicas y se adapta prácticamente a cualquier entorno.

CORTE PRINCESA

Rosa Clará
Otro de los cortes clásicos es el estilo princesa. Ceñido a la cintura y con amplísima falda, resulta precioso y favorecedor, y apto también para prácticamente todas las ocasiones.
Este tipo de vestido puede combinarse con todo tipo de faldas, escotes y colas, por lo que sus opciones son casi infinitas.
Rosa Clará
De hecho, las opciones son tantas que, dependiendo de las telas, los resultados pueden ser completamente distintos.
Christian Lacroix
Rosa Clará
Las bodas más formales que tienen lugar en iglesias o catedrales importantes en grandes ciudades piden estilos confeccionados con telas más armadas.
Rosa Clará
Este tipo de tejidos permite jugar con los volúmenes para resaltar tus virtudes y disimular tus defectos.
Christian Lacroix
Rosa Clará
Además tienes la opción de elegir entre un estilo minimalista u otro más barroco.
Rosa Clará
Rosa Clará
Uno de los cortes que más me gusta para un vestido armado es la falda bombón.
No tengo ni la más remota idea de si se llama así o no, pero creo que el nombre le va muchísimo. Y, además, es ideal y tiene un toque naïf que me fascina.
Rosa Clará
Rosa Clará también propone faldas con grandes plisados, en forma de flor abierta, en vestidos de talle bajo. Una opción, desde luego, muy original.
Rosa Clará
Rosa Clará
Las bodas más campestres piden tejidos más livianos, y es aquí donde entra la opción de añadir volantes, pañuelos, capas, faldas tipo enagua... las combinaciones son infinitas.
Rosa Clará
Los volantes y capas pueden combinarse hasta conseguir mil efectos.
TWO by Rosa Clará
Rosa Clará
Pueden resultar más estructurados y el resultado será un juego de proporciones.
Rosa Clará
O se pueden confeccionar en una tela con mucha caída para crear una falda con movimiento.
Rosa Clará
Y hablando de superposiciones, me fascina este modelo con detalles en negro y falda de pañuelos de Rosa Clará que recuerda muchísimo al que Audrey Hepburn luce en la película Sabrina. Eso sí, no creo que parezca un traje de novia, pero me encantaría llevar uno así a una fiesta.
Christian Lacroix
Rosa Clará
También me encantan las faldas tipo enagua. Perfectas para bodas informales en el campo, consiguen un volumen precioso digno de una princesa.
Rosa Clará
Las faldas de tul estilo bailarina son dignas de un cuento de hadas.
Rosa Clará
Y resultan preciosas las faldas que obtienen una forma irregular a base de superponer pañuelos confeccionados en tejidos ligeros.
Rosa Clará
Jesús del Pozo
Las más arriesgadas pueden jugar con los volúmenes a base de pliegues o polisones.
Christian Lacroix
El resultado será un guiño a la alta costura que no dejará a nadie indiferente.
Rosa Clará
Otra opción es recurrir a una falda minimalista para centrar toda la atención en otro punto del vestido. En este caso lo han hecho con un bordado de cristales en el escote.


CORTE IMPERIO
El corte imperio, que recuerda a la época de Jane Austen, es otro de los que más se presenta en las pasarelas y de los que más se demanda en las bodas.
Rosa Clará
De aire romántico, es perfecto para celebraciones en iglesias pequeñas en el campo o al aire libre.
Entre sus puntos fuertes: que disimula los defectos que todas tenemos.
Rosa Clará
Resulta perfecto para combinar con cristales bordados que potencien su aire vintage.
Rosa Clará
Rosa Clará
O jugar con las caídas de las telas para un resultado de inspiración helénica.
Y voy a meter también en este grupo, aunque puede que no tengan nada que ver, los vestidos inspiración años 20. Otro tipo de hechura que me encanta, aunque, por su cintura baja, resulta muy difícil de llevar.

VESTIDOS EN RASO Y OTROS TEJIDOS BRILLANTES
Rosa Clará
El raso, tejido de fiesta por excelencia también invade el mundo de las novias con resultados de lo más variado.
Rosa Clará
Por ser un tejido muy pesado, tiene una caída preciosa y su brillo lo hace muy favorecedor.
Christian Lacroix
Sin embargo, si eliges un vestido en este tejido debes procurar que sea de lo más sencillo, o acabarás pareciendo un pastel. Un buen ejemplo es este diseño de Christian Lacroix que resulta cursi, no, lo siguiente.
Rosa Clará
Por el contrario, Rosa Clará nos presenta un traje pantalón. Un diseño fabuloso sólo apto para fashionistas empedernidas muy seguras de sí mismas.
Rosa Clará
Rosa Clará
Los tejidos brillantes o de paillettes son perfectos para las fiestas posteriores a las bodas civiles, donde los vestidos blancos demasiado exagerados quedan absolutamente fuera de lugar.
Jesús del Pozo
Una gran opción es elegir un modelo color champán como este de Jesús del Pozo.

TRAJES CORTOS
Jesús del Pozo
Pronovias
Los trajes cortos ganan cada vez más adeptas entre las novias. Ya sea para una ceremonia civil, para casarse en segundas nupcias -o terceras, o cuartas...- o simplemente porque se quiere una boda sencilla, cada vez son más las mujeres que apuestan por un traje corto.
Pronovias
Pronovias
Pronovias
Pronovias
Yo sigo pensando lo de siempre, que es una pena, puesto que es un día único y no vas a tener más oportunidades para ponerte el vestido de tus sueños, pero para gustos, los colores.
Pronovias
¿No encontráis el de volantitos ideal para una fiesta? Si fuera en otro color, sería perfecto para invitadas.

VESTIDOS DE BAILARINA
Rosa Clará
La película Black Swan ha convertido el ballet en una inspiración para el mundo de la moda, y tiene sus influencias también en trajes de novia.
Rosa Clará
De hecho, si eres fan de la película, Rosa Clará te propone una curiosa opción en negro. y digo curiosa porque lo encuentro precioso, aunque un poco raro para casarse.
Corsés y faldas de tul se convierten en los protagonistas de una moda tan romántica y etérea como pasajera. Eso sí, si éste es tu estilo, también es tu momento.
Rosa Clará
A mí este tipo de trajes me parecen una maravilla, y me encantaría tener la ocasión de usar alguno...
Lo cierto es que recuerdan un poco al atípico vestido de novia de Audrey Hepburn, con el que, como siempre, estaba ideal.

LA COLA

Una de las cosas que creí que tenía claras es que no quería cola bajo ningún concepto.
Pues bien, fue verme con ella y empezar a probar opciones y decidir que lo que quería era justo lo contrario.
Una de las cosas que he descubierto es que si eres bajita no puedes llevar una gran cola de tela armada. Dicen que así, en lugar de llevar tu al vestido, te lleva él a ti.
Sin embargo, hay millones de opciones distintas -y casi todas preciosas- que se adaptan a cada tipo, a cada vestido y a cada novia.
Además, según tu modelo de vestido, puedes adaptarla y hacer que surja de donde más te guste: de la cintura, de lo alto de la espalda o en forma de godé.
También puedes jugar con la caída de las telas o incluso decorarla con volantes o encaje.
Y luego está la opción de olvidarse de ella por completo, que puede parecer sosa después de ver tantas opciones, pero el resultado puede ser, igualmente, espectacular.


EL ESCOTE
Ya hemos comentado antes que el escote más popular ahora mismo es el strapless o palabra de honor.
Una opción algo complicada -además de cansina, porque ya está más vista que el tebeo-, que no es fácil que te siente del todo bien -porque resalta todos los defectos-, y además se sale del protocolo tradicional establecido para bodas por la iglesia.
Vamos, que más que trajes de novia parecen vestidos de fiesta.
A pesar de eso, mujeres corrientes y celebrities se quedan con esta opción, que se ha convertido en la más corriente entre las propuestas de alta costura y prêt-à-porter.
Para solventar el problema del protocolo, Rosa Clará propone toreritas, chaquetas o jerseycitos de encaje  o telas semitransparentes que dejan ver el vestido pero cubren los hombros.
Las opciones son casi infinitas, eso sí,es una opción que sobrepasa lo cursi.
Los corsés, tan de moda en la calle, también se han ganado su espacio en el mundo de las novias.
Una de las opciones que más me gusta para una boda de verano, especialmente si es en un sitio tan caluroso como Madrid, es el escote cuadrado con tirantes anchos. Una opción original por la que no apuestan muchas novias pero que, sin embargo, resulta muy agradecida.
También se puede optar por subir el cuello, la opción más recomendable si lo que quieres es un gran escote en la espalda.
O, simplemente, optar por un cuello a la caja sin mangas. Una alternativa muy sencilla si quieres que la atención recaiga sobre otra parte del vestido o prefieres un corpiño elaborado.
También resulta ideal si le añades un corte en forma de pico para romper con la línea horizontal.
El resultado: un vestido minimalista perfecto para una boda urbana.
Si además levantas el cuello, tendrás un sofisticado escote para una preciosa y clásica boda de catedral.
Otro recurso para no equivocarse es el cuello en pico.
Existe la opción de dejar los hombros al aire bajando la manga. Nunca lo había pensado, pero este corte provoca un efecto óptico que acorta la silueta, por lo que es mejor evitarlo si no eres alta y delgada.
Otra opción muy original, especialmente si tu vestido es de estilo vintage, es el cuello halter.
También están muy de moda los escotes asimétricos, pero corres el riesgo de ir vestida para un Black&White Ball más que para tu propia boda.
Lo que encuentro terriblemente soso es el escote barco con manga corta.
Sin embargo, si le quitas las mangas queda precioso.


Probablemente la clave de un vestido de novia es que se adapte a la personalidad de quien lo lleva. Esa es la clave para tomar cada una de las decisiones y no fallar: saber cómo eres, qué te gusta y lo que te sienta bien.
Y al final, lo peor de todo esto es tener que quedarse con una opción de cada. Si pudiera pedir un deseo, quiero la boda de las mil y una noches.


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