Charlene: la novia triste

Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock ya se han casado. Y, a pesar de que la prensa de medio mundo la ha bautizado como “la novia triste”, a nosotros nos ha deslumbrado con un espectacular traje de Armani de larguísima cola.
Es cierto que fue una boda para olvidar. Sin embargo, en medio de rumores de huidas, hijos ilegítimos e infidelidades, tuvo lugar el enlace que ha convertido a Charlene Wittstock en Alteza Serenísima de Mónaco.
El pasado viernes 1 de julio se celebró la ceremonia civil, en la que la novia lució un traje de falda-pantalón azul celeste rematado en puntillas que, según dicen, diseñó ella misma. Lo más sorprendente es que lo combinó con una blazer a juego con un resultado muy poco convencional.
Criticada y alabada a partes iguales, se puede decir que no dejó a nadie indiferente. Yo aún no sé que pensar… ¿Y vosotros?
En la ceremonia religiosa de ayer, Charlene deslumbró con un vestido de Armani de corte sirena y cuello barco. Una vez más, el modisto demostró su maestría al captar a la perfección el estilo y la personalidad de la ya Princesa de Mónaco.
El vestido, con una espectacular cola de 5 metros, estaba bordado con piedras y cristales, lo que lo convierte en una obra de arte.
El maquillaje, muy natural, se complementó con un moño bajo y una diadema de brillantes. De nuevo, una elección elegante, clásica y discreta, digna de la princesa que es, y que la hacía guapísima.
Por la noche, los Príncipes de Mónaco presidieron la fiesta posterior al enlace. Para la ocasión ella escogió un vestido de volantes muy discreto de Armani Privé. De nuevo, estaba ideal, ¿no os parece?

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